Hace ya más de un mes que nos visitó el otoño, sí, sí, ¡aunque parezca mentira! Dijimos adiós al verano con cierta nostalgia porque nuestro amigo "Brillante" nos abandonaría.....Y así es, volvemos a tener días grises, viento que sopla incesantemente, y frío, mucho fríooooo. Pero el gris es un color más que conforma la gama cromática, y no menos desmerecedor, y como todo proceso de ser vivo, las hojas tienen que caer, para que nuevas nazcan con más fuerza!
Así que como todas las cosas de nuestra querida naturaleza, ¡tiene su encanto!Si no, miren bailar las ramas de los árboles, y las hojas caer para hacer garabatos en el aire, en el suelo, con mensajes ilegibles (¿qué nos querrán contar?) que no podemos adivinar o sí ¿porque no? Sólo es cuestión de ver un poco más allá...
Estos días, sin ir más lejos, me hicieron ver cositas que a veces olvidamos o nos cegamos a ver y me trajeron recuerdos de momentos, de personas, que dónde quiera que estén siempre estarán en mi corazón. Y da igual la estación porque en cualquiera de ellas, se pueden acontecer las cosas más maravillosas o las pérdidas más dolorosas. Y de estas, en mi caso, se han sucedido tanto en otoño como en la más floreadas de las primaveras.
Hoy quiero dedicarle mis palabras a mi querido abuelo José y a mi padre, mil gracias por enseñarme todo lo que soy, mucho para algunos y poco para otros, lo importante es que a mi me valga y a las personas que quiero también.
Quizás sean esas hojas las que lleven los mensajes o el viento, o nada. Lo verdaderamente importante es tener la libertad de poder enviarlos.
Besitos para tod@s,
Os quiere,
Little Atte
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